En la década del 60, el pop llegó a nuestro país para quedarse. Crónica de cómo esa revolución del gusto sacudió el mundo del arte e generó nuevos aires a una sociedad ávida de modernidad, mientras adoptaba formas, lenguaje y estilo propios.
"Amamos los días de sol, las plantas, los Rolling Stones, las medias blancas, rosadas y plateadas. Las pieles, Saint Laurent y el young savage look, las canciones de moda, el campo, el celeste y el rosa. Ringo y Antoine, las nubes, el negro, las ropas brillantes, las baby-girl; las girl-girl, los boy-girl, las girl-boy y los boy-boy" (Artistas plásticos de los 60's).

Sustituye los conceptos de pintura y escultura por el del objeto tridimensional, construido mediante el ensamble de elementos heterogéneos. Contra lo utilitario o lo “bello”, propone “cosas”. Sus formas protuberantes refieren a un mundo desconocido. Suspendidas en el espacio proclaman su libertad del pedestal y del soporte bidimensional de la tela. Así las define su creador:
"Entiendo a la COSA como la prevalencia de lo humano sobre los objetos, la poesía vital del objeto... Quiere ser ese enfrentamiento imaginativo. Intenta en lo posible que el hombre no CONTEMPLE más las cosas, que se sienta inmerso en ellas con su placer, con su angustia, con su imaginación... Nombro COSAS a estos objetos, porque si los nombrara objetos los colocaría en el campo de la objetividad y en cambio deseo que no salgan del campo de la cosidad, el único en el que pueden actualmente alcanzar sentido artístico".
Marta Minujín"Nosotros nos autodefinimos como pop. Arte popular, arte que todo el mundo puede entender, arte feliz, arte divertido, arte cómico. No un arte que es necesario entender, es un arte que es necesario gustar; que hace pop y lo entendés.
Fue en París, con la muestra “La destrucción”, donde obtuvo su primer gran éxito. Consistió en quemar en un terreno baldío muchas de sus obras. Regresó a Buenos Aires en 1964, trayendo bajo el brazo una nueva forma de exhibir el arte: los happenings. Algo así como muestra de arte viva en donde prima la participación del público, Arte efímero que se documenta. Muchos de ellos se realizaron en el Centro de Artes Visuales del Instituto Torcuato Di Tella. El más famoso: “La Menesunda”. Estuvo ligada al movimiento hippie y a la psicodelia. La Reina del arte pop en Buenos Aires tiene más de cincuenta esculturas esparcidas por las grandes capitales del mundo. El “Obelisco acostado” (1978) en la Bienal de San Pablo; el “Obelisco de Pan Dulce” (1979), la “Torre de pan de Joyce” (1980); el “Carlos Gardel de Fuego” (1981); la “Venus de queso” (1981) y el “Partenón de libros” (1983) son las obras por las que más se la recuerda. Inmensas, faraónicas, masivas, participativas, opuestas a las muestras artísticas de contemplación museológica tradicionales, medían entre doce y treinta metros.

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